Museo Casa Collell

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La Casa Collell está emplazada en el centro del barrio Palermo de Montevideo, Uruguay.

Durazno 1797 esquina Yaro.

En 1976 fue adquirida por el maestro y ceramista Josep Collell y su esposa Carmen Cano. Instalaron allí, además de su vivienda, su taller en el cual formaron durante tres décadas a numerosos artistas, generando así una escuela de alta magnitud.

La búsqueda de un espacio que cumpliera con las necesidades de vivienda y taller llevó a Josep y Carmen a encontrar esta casa construida a principios del s.XX , con una tipología de casa- planta baja, espacio central con luz cenital, altos ventanales laterales- que recuerda las casas populares modernistas de Cataluña, incluso los mosaicos con motivos decorativos florales que recubren el zócalo de la entrada, tal vez importados de las productivas fábricas de cerámica catalanas.

Actualmente se exhibe parte de la obra de Josep Collell , así como también obras de otros artistas de la Escuela del Sur. Además es el aula y taller de la ceramista Josefina Pezzino donde imparte clases y elabora cerámica siguiendo los lineamientos de su maestro Collell además de otras técnicas.

JOSEP COLLELL

Josep Collell nació en Vic, ciudad de la Cataluña interior, en 1920.
En 1950 llegó a la ciudad de Montevideo. Su esposa Carmen Cano se unió a él tres años después. Dejaban atrás la precariedad y el vacío cultural de la dictadura franquista. Uruguay les acogió con su hospitalidad y brindó a Josep la posibilidad de integrarse en el Taller Torres-García.
Joaquin Torres García había fallecido unos meses antes de su llegada, pero su legado continuaba a través del TTG. Torres había convulsionado el ambiente artístico uruguayo con el deseo de crear un nuevo lenguaje artístico para América Latina que uniera la visión primitiva y la riqueza plástica del arte precolombino con la abstracción geométrica de las vanguardias europeas. Lo había llamado Universalismo Constructivo
.
La cerámica estuvo presente en el TTG ya a mediados de los años 40 al decorarse vasijas comerciales con la técnica del óleo. En 1951 Jorge Piria regaló un horno al Taller y se pudieron hornear piezas ya vidriadas. Julio Alpuy, Horacio Torres, Manuel Pailós, Antonio Pezzino, José Gurvich, y Manuel Otero aplicaron el lenguaje constructivo a la cerámica como una forma, también, de hacer más accesible su venta.
El arte precolombino, especialmente su cerámica, fue una poderosa fuente de inspiración no sólo formal sino también técnica para los miembros del TTG que viajaron a Perú y Bolivia en la década de los años 40 y contemplaron de primera mano los vestigios arqueológicos de las culturas prehispánicas.
La atracción por la cerámica precolombina les llevó a investigar la preparación del barro y su cocción. El horno de pan que Gonzalo Fonseca tenía en su casita del Cerro permitió a Josep comprobar cómo el color podía quedar fijado. Posteriormente Josep junto con Antonio Pezzino, Carlos Martinez, y Rodolfo Visca, buscaron arcilla en la falda del Cerro, ensayando los primeros engobes bruñidos. Y en esta tarea coral en la que información y experimentación se alimentaron mutuamente, Josep no sólo participó sino que insistió y persistió en ella.
Él quería conseguir una cerámica que pudiera vincularse estrechamente con la riqueza cromática de la pintura, con su posibilidad de matiz y tonalidad. Tomó como referente la cerámica griega y sobretodo precolombina, la calidez de su bruñido, que podía contemplar en la colección de Francisco Matto y fue su mirada de pintor la que dirigió de forma autodidacta la búsqueda de una técnica propia, el engobe bruñido, que le permitiera pintar y bruñir las piezas antes de hornearlas y conseguir así una extraordinaria paleta de colores.

Junto con Carmen crearon en 1955 el Taller Collell que se ubicó primero en el mismo Taller Torres García. En 1962 se trasladó a la calle Juan Paullier y finalmente en 1976 a Durazno 1797.
Hasta su cierre en 1985 acudieron al Taller pintores y ceramistas por igual y fue un referente indispensable en el panorama artístico uruguayo. A lo largo de estos treinta años se sucedieron las clases y las exposiciones de cerámica, individuales y colectivas.
En 1982 Josep realizó tres murales cerámicos para la Embajada de Uruguay en Buenos Aires que marcaron su deseo de volver a la pintura sobre lienzo. El último día del año 1985 se cerraba el Taller y Josep retomaba con exclusividad la pintura, su vocación primera. Desde 1986 hasta 1991 el Taller continúa las clases bajo la dirección de Carmen Cano y Josefina Pezzino.

Josep murió el 21 de julio de 2011. El 11 de diciembre  del mismo año fallecía Carmen.
 Carme Collell Blanco
Ceramista, Historiadora de Arte

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